El sol. ¿Amigo o enemigo?
Cuando llega el verano todos
estamos deseosos de esos primeros rayos de sol que nos activan y nos sacan del
letargo invernal. El sol es imprescindible para el desarrollo de los seres
vivios en general. Tiene efectos muy beneficiosos para nuestro
organismo, estimula la formación de vitamina A y D, que contribuye a la formación
y consolidación de los huesos y dientes.
Pero si no lo tomamos con las
debidas precauciones puede ser nuestro enemigo más cruel. La exposición a la
luz solar puede llegar a ser muy dañina para nuestra piel.
Todos
tenemos información sobre lo perjudicial que son los rayos solares a
causa de la disminución de la capa de ozono, pero los datos dicen que entre
un 2 y un 5% de los niños que van a la playa sufren quemaduras de segundo grado
y enrojecimientos acompañados de fiebre, eritema, insomnio, falta de apetito, nauseas y
en los casos más graves, convulsiones.
Tipos de Rayos Ultravioletas (RUV)
En
primer lugar vamos a explicar a qué nos enfrentamos, para aprender a combatirlo
de una forma adecuada. El
espectro solar está formado por tres tipos de radiaciones que llegan a la
Tierra e interactúan con la piel, rayos ultravioleta (5%), luz
visible (45%) y rayos infrarrojos (50%).
Los
rayos ultravioletas (RUV) se dividen en tres bandas: UVA, UVB, y UVC.
| Rayos |
Efectos |
| UVA |
Son los
utilizados en estética, responsables del bronceado sin
enrojecimiento previo, del fotoenvejecimiento cutáneo y del daño
ocular. Su intensidad es estable durante el año y el día. Penetran la
piel más profundamente que UVB. Traspasan las nubes, los vidrios y el
agua. Tienen efecto acumulativo sobre la piel y potencian la acción de
UVB.
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| UVB |
Son los más
peligrosos, por ello nuestro organismo reacciona desarrollando
mecanismos de protección. Producen las quemaduras solares y son los
responsables más directos del cáncer de piel. Penetran en la atmósfera
con mayor intensidad al mediodía y en verano.
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| UVC |
Son
detenidos por la capa de ozono y no alcanzan la Tierra por que antes son absorbidos
por la atmósfera. No afectan a los seres vivios.
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Efectos
que provocan en la piel
Los
efectos más leves que provocan los RUV son el enrojecimiento y bronceado,
insolaciones, la
producción de vitamina D (fija el calcio en los huesos), las cataratas,
alteraciones del sistema inmunitario. Los más serios son el cáncer de piel, el
envejecimiento cutáneo (arrugas, atrofia, pérdida de la elasticidad). Además,
el sol provoca lesiones oculares graves, pecas, manchas en la piel, erupciones y melanomas. Pero es que
tomar el sol sin
precauciones serias no sólo produce problemas inmediatos.
El ADN humano tiene
“memoria”, la irradiación en nuestra piel es acumulativa y las quemaduras
en la infancia pueden provocar daños muy graves en la edad adulta, ya que cada
vez que nos quemamos, aunque se nos pase, deja mucho daño grabado en la memoria
de la piel. El
daño solar es acumulativo e irreversible. Tres de cada cinco cánceres
de piel podrían evitarse con medidas acertadas de prevención.
Un error muy extendido
es creer que por estar morenos ya estamos protegidos
de los efectos perjudiciales del sol, pero el bronceado sólo nos protege de las
quemaduras, no nos protege de los efectos tardíos como son el envejecimiento o
el desarrollo de cánceres cutáneos.
Protectores
solares
El
único mecanismo que tiene nuestra piel para protegerse de los efectos de los RUV,
es la melanina, que es el pigmento natural de la piel; sin embargo no es suficiente para proteger las capas
más profundas de la piel y es por eso que la utilización de protectores solares es
imprescindible.
Los
filtros solares se diferencian unos de otros por el Factor de Protección Solar (FPS),
nos indica el número de veces más, que nuestra piel está protegida ante la radiación, en comparación con el tiempo de exposición sin
protección sin que aparezca enrojecimiento o se produzca una quemadura..Por ejemplo, un niño que sin protector solar tardó 10 minutos
en ponerse rojo. Si hubiera usado un FPS 15, habría tardado 10minutos x
15= 150 minutos, para lograr ese mismo enrojecimiento.
Es
un error muy habitual utilizar el protector solo cuando estamos en la
playa o en la montaña, el sol es el mismo en las ciudades, desde que empiezan a
subir las temperaturas y empezamos a dejar más partes del cuerpo expuestas a
los rayos solares, hay que empezar a utilizarlo.
Un
fotoprotector completo debe llevar los dos índices de protección UVA y UVB. De
esta manera, los clasificaremos en:
-
2 Protección
débil
-
8 Media
-
15
Fuerte
-
30
Muy fuerte
-
+50
Total
La
elección de un protector solar empieza en el conocimiento del fototipo de piel
que tenemos. El fototipo es la capacidad de la piel para hacer frente a las
radiaciones del sol. En líneas generales existen seis fototipos, que
dependen del color de la piel, del pelo y de la capacidad para broncearse.
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Factores
de Protección Solar según los Fototipos
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Fototipo
|
FPS adecuado
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Características
del bronceado
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Características
físicas
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I
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Más
de 50
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Siempre
se quema, nunca se broncea. Sensible.
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Piel
muy blanca, ojos y pelo claros. Pueden tener pecas
|
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II
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40-30
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Se
quema fácilmente, bronceado mínimo. Sensible.
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Piel
blanca, ojos azules o pardos, y pelo rubio o pelirrojo.
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III
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25-20
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Se
quema moderadamente, bronceado gradual, ligero.
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Piel
blanca y pelo y ojos castaños.
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IV
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20-15
|
Se
quema ocasionalmente. Siempre se broncea.
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Piel
blanca o un poco tostada y ojos oscuros.
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V
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10-8
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No
se quema casi nuca. Siempre se broncea.
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Piel tostada,
pelo negro y ojos oscuros.
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Vi
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8-4
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Cuanto más alto sea el factor de
protección mejor. Debemos anteponer la idea de tomar el sol sin riesgos para la
piel a aquello de ponerse moreno sin más y en el menor tiempo posible.
No es cierto que la piel no se broncea con un índice alto de
protección, se broncea igual
pero tarda un poco más de tiempo.
El
protector ideal debería ser de amplio espectro (contra UVA y UVB), estable a la
luz y el calor, resistente a la transpiración y al agua, inodoro, económico y
que no produzca manchas.
Precauciones
que hay que tomar ante el sol
Según
el profesor Jerónimo Escudero Ordóñez, presidente del XXXII Congreso Nacional
de Dermatología 2004, los niños se consideran más susceptibles a los efectos
nocivos de las radiaciones UV que los adultos, además, según ese experto,
aquellos comportamientos que se adquieren de forma temprana, en la infancia,
tienden a perdurar a lo largo de la vida más que los que se adquieren tardíamente.
Por otro lado, es más fácil adquirir unos comportamientos
“fotoprotectores” antes, que después de tener una opinión del bronceado
como algo atractivo. La niñez es una etapa crucial en el desarrollo, en la que
existe una gran receptividad y permeabilidad para el aprendizaje y la asimilación
de hábitos saludables duraderos y actitudes positivas hacia la salud. Lo que
nos acostumbramos a hacer desde pequeñitos luego nos cuesta menos irlo
repitiendo.
Siguiendo
las siguientes recomendaciones conseguiremos un perfecto bronceado, pero sin
riesgos para nuestra piel y la de nuestros niños. Siempre será necesario conocer
el fototipo al que pertenecemos para ser conscientes de la cantidad de
exposición al sol que podemos tolerar y también es importante conocer el índice
de radiación solar previsto y actual. Parece
demostrado que una fotoprotección continuada hasta los 18 años de edad,
consigue reducir significativamente el riesgo de cáncer de piel en el adulto.
-
Jamás
pongas a un niño menor de seis meses en contacto directo con la luz del sol. En general los
recién nacidos y niños menores de 1 año, independientemente de su
fototipo, nunca deben ser expuestos directamente al sol cuando el índice
ultravioleta es superior a 5.
-
Aumenta
la exposición al sol de forma paulatina. Lo ideal es empezar con diez
minutos e ir incrementando hasta un máximo de media hora al día. Nunca se
debe permanecer tumbado inmóvil haciendo baños de sol durante más de un
cuarto de hora seguido. Bajo ningún concepto dejes que tu hijo se duerma al
sol. Conviene estar en movimiento realizando otras actividades, beber pequeñas
cantidades de agua, así como aplicarse agua sobre el cuerpo o bañarse
para refrescar la piel.
-
Utiliza
una crema de protección solar a partir del índice 30. La
protección debes aplicarla media hora antes de tomar contacto con el
sol, en cantidad muy abundante y con la piel limpia. Esmérate en que también
se cubran partes del cuerpo “olvidadas”: orejas,
nucas, empeines, etc. Por las noches es conveniente retirarlo y
aplicar crema o aceite hidratante para que la piel pueda respirar.
Deberemos extremar la
precaución en las zonas del cuerpo más sensibles: cara, labios, cuello,
cabeza, escote, senos, orejas y dorso de los pies.
-
Renueva
la aplicación constantemente, sobre todo si está mucho tiempo en el agua,
se seca con las toallas, o se llena de arena.
-
Evita
las horas de máxima intensidad solar, de 12 a 16 horas.
Sobre todo los fototipos I, II y III, deberían seguir esta pauta, aunque se
hayan aplicado protector solar. Independientemente de si nos encontramos en la playa,
ciudad o montaña. Es conveniente mantenerse protegidos del sol, en espacios
interiores o a la sombra. No sirve sentarse bajo una sombrilla, ya que la
arena refleja de forma abundante los rayos solares, que de modo indirecto
nos alcanzan. Tampoco nos protege estar dentro del agua.
-
Evita
los productos que contengan alcohol (perfumes, colonias, ...) antes de la
exposición solar, ya que pueden causar manchas oscuras en la piel. Durante
el embarazo debe especialmente evitarse la exposición al sol y usar
productos de alta protección por el riesgo de manchas en la piel.
-
Aunque
todos los niños deberían llevarlos, sobre todo a los más pequeños ponles
sombrero, camiseta y gafas de sol. Las
prendas más adecuadas son las de algodón, oscuras, poco porosas y secas.
-
Llévate
una sombrilla y haz que se pongan debajo de vez en cuando.
-
Oblígales
a tomar mucha agua.
-
Intenta
que no juegue mucho rato cerca de las olas, el reflejo del agua aumenta el
efecto nocivo.
-
No
dejes de ponerle crema protectora por muy moreno que esté.
-
Controla
que no esté recalentado, que se bañe y se moje la cabeza cada poco
tiempo.
-
No
te fíes de los días nublados, ya que los
rayos ultravioletas,
penetran las nubes, y pueden provocar igualmente serias
quemaduras de piel.
-
Para
compensar la pérdida de agua por el sudor, por la exposición solar, es
conveniente beber abundante cantidad de líquido. Para prevenir el
envejecimiento cutáneo es recomendable consumir una cantidad adecuada de
fruta fresca, verdura y cereales con un alto nivel de fibra y antioxidantes,
como el betacaroteno (abundante en la zanahoria). Después de tomar el sol,
la piel está deteriorada por el aire, la sequedad, el cloro o la sal, por
lo que conviene tomar una ducha con agua sin usar jabones con demasiados
tensioactivos o perfumes, geles o esponjas. A continuación, aplicar una
crema hidratante que nutra, refresque e hidrate la piel.
-
Para
evitar los golpes de calor en los bebes:
Es fundamental que el bebe
esté perfectamente hidratado. Si esta siendo alimentado mediante
lactancia materna (pecho) no es necesario darle ningún otro líquido, lo
que sí será muy
importante es que la mamá tome frutas, verduras y carnes, y
beba al menos dos litros diarios de líquidos. Si el bebé se
alimenta con otras leches maternizadas, será conveniente
incorporar algún que otro líquido a su dieta, sueros, anises,
...
Asimismo, es fundamental el uso de ropas adecuadas, procurando
utilizar algodón puro y no olvides nunca el gorro. Es un error muy
habitual tapar en exceso al bebé, en verano debe estar fresquito y evitar
en lo posible que sude.
Proteger
los ojos del sol
Hay
que poner un especial cuidado con la exposición de los ojos al sol ya que los rayos ultravioleta puede tener efectos muy desagradables como
pueden ser, dolores de cabeza, conjuntivitis, queratitis, ... y a largo plazo
cataratas. Estos efectos son fácilmente evitables usando gafas de protección.
Pero
atención: no todas las gafas de sol sirven para proteger al ojo de los
efectos nocivos de este. Algunos dolores intensos de cabeza, conjuntivitis y
fotofobias, están producidos directamente por la utilización de gafas de sol,
que no disponen de los filtros adecuados para evitar el paso de la radiación
ultravioleta a los ojos.
El
Colegio Nacional de Ópticos-optometristas aconseja, en su "Guía práctica
de Salud Visual", una serie de medidas preventivas. Aquí os
presentamos un resumen de las mismas:
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Gafas de sol garantizadas: Siempre hay que utilizar gafas
de protección solar de calidad que filtren las radiaciones nocivas. No podemos olvidar
que el concepto básico y prioritario de la gafa de sol es la protección
de los ojos, que nada tiene que ver con las modas que van sin ningún tipo de control
sobre las lentes. Que garantice una adecuada protección visual es fundamental,
por tanto, la adquisición de unas gafas de sol debe realizarse siempre en centros de óptica legalmente
establecidos, en donde se tenga en cuenta el filtro de protección solar más
adecuado para cada fototipo.
-
Materiales: el "orgánico" o "plástico óptico"
es uno de los más usados en su fabricación, presentan unas buenas cualidades
absorbentes del "ultravioleta", son ligeras y no se rompen, aunque sí
se rayan con facilidad. Han de limpiarse bajo el grifo.
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Color de las gafas. No importa demasiado su color. Los más habituales en el
mercado son marrón (ideal para la nieve), el gris (neutro no altera demasiado
los colores) y el verde (apto para uso habitual). El color amarillo aumenta el
contraste sobre todo en condiciones de visibilidad escasa (niebla, atardecer y
conducción nocturna).
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Uso. No usarlas de manera continua, sino sólo en horas de fuerte
insolación.