| Tal día como hoy... | | En 1963. Cierra definitivamente la prisión de Alcatraz de San Francisco (California). | |
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Desobedientes
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¡Te lo he dicho mil veces,.....! |
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¿Te
suena esta frase?. Qué mal nos sentimos cuando una misma
sencilla instrucción, como: vete a la ducha, o cuelga tu abrigo,....
Ha de ser repetida una y otra vez sin obtener ningún resultado, y
por más que nos desgañitemos, ellos se vuelven sordos e insensibles. En ocasiones,
los niños se comportan de manera inadecuada, lo que provoca desconcierto
en los padres hasta el punto de llegar incluso a perder el control.
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Cuando un niño desobedece
sistemáticamente, deberemos de plantearnos que algo no está funcionando
bien, y no siempre tiene que ser culpa del niño, es posible que no
le estemos enseñando adecuadamente. Son muchas y variadas las causas que
llevan a los niños a desobedecer:
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Muchos
padres no entienden que uno de sus hijos tenga más necesidad de afecto
que otro cuando son tratados y educados de la misma forma. Sin embargo,
hay que recordar, que las necesidades afectivas de cada persona son
diferentes.
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Impaciencia: En ocasiones los padres nos impacientamos y no
esperamos a que los niños terminen de hacer lo que se les había
ordenado y acabamos, terminándolo nosotros, eso si cargados de
argumentos como, "anda deja que vas a tardar un siglo,...".
De esta forma los hijos van aprendiendo que las tareas que no
terminen, acabaran terminándolas los padres.
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Falta de autoridad: por parte de los padres o una autoridad mal
entendida. A veces es producto del mal ejemplo y de la falta de
coherencia en nuestras actuaciones.
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Expectativas excesivas irreales y desproporcionadas: con
respecto a los hijos. A veces se les pide ciertas responsabilidades
cuando no tienen la suficiente madurez. A menudo no somos realistas
con la edad de nuestros hijos y les pedimos que se comporten como
adultos siendo niños.
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Costumbre: cuando machamos a un niño
diciéndole, "estoy harta, no puede ser, siempre igual,..." Se
desmotiva y termina entendiendo que ese es el papel que le toca
jugar en la vida.
Por triste que parezca, nosotros mismos podemos
estar creando ese desagradable circulo vicioso de la desobediencia, que
a nosotros nos satura y a ellos les maleduca y les lleva a seguir
comportándose mal. |
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Cómo lograr que los niños obedezcan
Conviene aclarar que no hay recetas infalibles, ya que cada
niño tiene características de personalidad propias e historias evolutivas
distintas. Esto quiere decir que lo que puede ser eficaz en un caso, en otro no
produce efecto. Pero en cualquier caso lo que sí hay es una serie de pautas
generales:
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A veces los niños no se comportan adecuadamente
porque no se les ha enseñado, no conocen las normas y no distinguen lo
correcto de lo que no lo es. Aunque digamos te lo he dicho mil veces, es
posible que sea cierto, pero también es posible que ni una sola vez te
hayas sentado con él y con mucha tranquilidad y una buena sonrisa hayáis
recogido juntos la habitación.
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Órdenes fáciles, directas y cortas: Conviene empezar pidiéndole
a los niños que hagan cosas que sabemos son capaces de hacer. Cosas
que además les resulte agradable hacer, alabarlos por ello,
y progresivamente ir introduciendo niveles de exigencias más altos.
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Claridad: Para que los niños obedezcan hay que empezar dándoles
órdenes cortas, específicas y muy claras. Es importante conocer a
los niños para saber qué les tenemos que pedir que hagan y qué les
tenemos que enseñar. Si a un niño que no sabe atarse los cordones de
los zapatos, le pedimos que lo haga, no lo hará por mucho que le
gritemos.
En este caso desobedece porque no sabe cómo tiene
que hacer lo que se le ha ordenado. Pero si se le enseña, seguramente lo
hará. Por lo tanto, es importante saber dar ordenes razonables y
explicarles exactamente qué tienen que hacer, y en algunos casos cómo
tienen que hacerlo.
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Ejemplo: El ejemplo de los padres, profesores y personas
importantes para los niños es un arma muy eficaz. Gran parte de las
conductas las aprenden por imitación, sobre todo de las personas que
son admiradas e importantes para ellos. En las edades tempranas las
personas más importantes para ellos son los padres y profesores. Es
mucho más enriquecedor aprender por imitación a ordenar, que a
gritos.
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Elegir el momento: Ser oportunos a la hora de pedirles que hagan
algo, saber aprovechar los momentos de tranquilidad y darles
confianza, piensa que el objetivo es conseguir que obedezca, no
salir victorioso de una situación conflictiva. Cuando le veas muy
distraído es preferible avisarle mirándole a los ojos, y
asegurándote de que te está oyendo, "en cinco minutos te voy a
pedir que vayas a la ducha, por favor, ve terminando de jugar"
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Las relaciones se construyen. Es un proceso lento, de poco a
poco y de constancia. Pero si lo que pretendemos es tener un hogar
armonioso, hay que empezar a plantearse si nuestra predisposición
está contribuyendo o no a la calma de la casa. La obediencia es una
inversión a largo plazo.
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Morirte de alegría:. Ser generosos en alabanzas y premiar las
buenas conductas. Resaltar sus habilidades y cualidades. Sobre todo
es importante ser concretos en los elogios, es decir, los niños
deben saber que conducta concreta está siendo elogiada y por qué,
los niños son niños pero no tontos, si elogias cosas absurdas
desconfían.
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Coherencia. Es importante también que los padres se pongan de
acuerdo a la hora de establecer normas y coincidir en lo que se le
pide al niño. Los niños tienen una gran habilidad para descubrir a
quién deben obedecer, saben quién es más permisivo, a quién se puede
convencer más fácilmente, etc. y además lo saben utilizar muy
hábilmente a su favor.
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Chantajes emocionales: Ojo con este tema, en muchas ocasiones
culpamos a nuestros hijos de nuestro propio malestar, enseñándoles
así a obedecer, no porque entiendan que ellos también tienen
obligaciones, si no para que nosotros nos sintamos mejor. Con esto
conseguimos que no aprendan a responsabilizarse, y en cuanto nos
demos la vuelta volverán hacer mal las cosas.
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Motivarlos. Motivar a los niños, ya que no sólo es importante
que sepan qué tienen que hacer, sino también que conozcan las
consecuencias positivas de hacerlo bien. De esta forma llegarán a
incorporar como propias las conductas adecuadas. Cuando corrijas
hazlo siempre en positivo. sin acusar. Todos tenemos la necesidad de
contribuir al bienestar de los demás, por eso, todos tenemos la
obligación de dar la oportunidad de contribuir a nuestro bienestar.
Qué orgullosa me siento de ti.
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