| Tal día como hoy... | | En 1895. Se proyecta en público la película de los hermanos Lumiére, primera en el mundo, conocida como"La salida de obreros de la fábrica Lumiére". | |
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Comportarse en una mesa
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La buena educación en la mesa |
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No
importa lo cuidada sea nuestra apariencia, ni el esmero que pongamos en
guardar un nivel aceptable de conversación: en torno a la mesa nos
descubrimos bárbaros o caballeros, damas o acémilas.
Es muy difícil pasar este examen si no estamos preparados para el. Cuantas
veces nos hemos preguntado para que sirve un cubierto concreto, o si nos
tenemos que apartar hacia un lado u otro para que nos sirvan.
Nuestros hijos también viven en sociedad y crecerán, lo deseable es que
les preparemos para poder comportarse adecuadamente en cualquier ambiente
que les toque vivir, ya sea en la mesa de un rey como en la de un mendigo.
Por qué la educación no es hacer una panda de remilgados, precisamente es
saber adaptarse a las circunstancias que les toque vivir con total
naturalidad.
La educación es nuestra mejor tarjeta de presentación, que nos
permitirá gozar de las simpatías de todos además es el único seguro
posible a prueba de bochornos.
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Para no caer en tópicos queremos daros unas pautas genéricas de como nos
deberemos de comportar cuando somos invitados a una cena. Para empezar
si hemos sido invitados esa familia ya nos está dando un homenaje y nos
está halagando con sus mejores formas.
Cuanto más bonitos sean los detalles, más elaborada la comida, y más
cuidada la presentación, mayor cariño y esfuerzo nos estarán demostrando
nuestros anfitriones, por lo que no deberemos ahorrar cortesías para realzar el momento del encuentro.
A continuación seremos presentados si alguno no corresponde al grupo de
conocidos. Lo normal es que está presentación la realicen los anfitriones.
Una vez en el comedor deberemos tener en cuenta los siguientes puntos:
- Siempre pasaran primero las mujeres empezando por la de mayor edad.
Lo normal es esperar dentro del comedor a que la anfitriona nos
distribuya si no hay puestos nombres en la mesa. Los señores no se
sentaran hasta que las señoras no estén acomodadas.
- Bolsos, carpetas, móviles deberán estar fuera de la mesa a ser
posible estos últimos apagados.
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Intentaremos
conservar la espalda tan recta como nos permita la
comodidad. Evitaremos desparramarnos sobre el asiento, curvarnos hacia
delante o doblarnos sobre el asiento de algún vecino.
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La servilleta se toma
sin desdoblarla completamente, como rectángulo, con la mano izquierda,
con el doblez hacia el comensal de la izquierda. Esto se hace con
sencillez y naturalidad. Nadie tiene que percatarse de que tenemos una
servilleta. Todos la tienen y sobran los comentarios. Y jamás, nunca,
la colgaremos del cuello, como en las películas de mafiosos. La
servilleta, recordémoslo siempre, es para usar, no es un adorno. Por
tanto diremos que siempre usaremos de ella antes y después de beber de
la copa.
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Nunca
gesticularemos en la mesa, y desde luego nunca lo haremos con cubiertos
en las manos.
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Al
tomar los bocados, la espalda debe mantenerse naturalmente erguida y
saludable. No es correcto inclinarse para ingerir la comida. Serán los
cubiertos los que suban y bajen no nuestras cabezas, esto hay que
ensayarlo un poquito ya que si no este gesto resulta estirado, cuando
debe ser natural.
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Trocearemos en el plato cada porción, que tomaremos en cantidades
prudentes, sin exagerar por excesos groseros ni defecto de tamaños
ridículos. La sopa, por muy caliente que se nos presente, no se sopla
bajo ningún concepto. Si está muy caliente, la agitaremos discretamente
en el mismo plato. Las cucharadas se toman del centro del plato, no
desde el borde. La cuchara se hunde suavemente, sin “bucear” ni salpicar
con ella.
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Descansar los brazos apoyando
las muñecas sobre el borde de la mesa, en un equilibrio que nos permita un
reposo sin vulgaridad ni afectación. Recuerda que en la mesa no debemos
tocarnos el pelo ni frotarnos la piel, por una simple cuestión de higiene.
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Hay que
estar atento a las necesidades de
compañeros de mesa, cuidando nuestro comportamiento, los temas y
expresiones que utilizamos, los gestos y actividades sobre la mesa. Si
deseamos algún elemento que no esté a nuestro alcance, no nos levantaremos ni atropellaremos
a los vecinos simplemente pediremos que nos lo alcancen, en un todo de voz discreto, que
pase inadvertido para el resto de los comensales.
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Esta norma de tono de
voz se mantiene para todos los ruidos posibles de hacer en una comida. No
haremos ruido ni con la boca, ni durante la ingesta de alimentos, ni con
los cubiertos, copas o platos. La regla se aplica también a todos los
ruidos con que herimos la sensibilidad de los demás y nuestra propia
dignidad.
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Por supuesto no podemos comer con la boca
abierta, chocar los utensilios, servir líquidos y beberlos. Las copas no
se llenan hasta el borde ni en porciones tan mínimas que obliguen a
estar constantemente pidiendo más.
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Nadie comenzará a comer antes
que los anfitriones, ni
terminará mucho después de ellos. La mesa se levantará una vez que todos
los comensales hayan terminado de comer.
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Siempre se mantendrá la regla de
cortesía al servir por la izquierda del invitado y se retirará por su
derecha.
Esta misma norma se sigue cuando se hace circular alguna fuente entre los
comensales: se recibe por la izquierda y se pasa por la derecha. Si la bandeja o fuente cuenta con asas, el
procedimiento natural será apoyarlo en la mesa y girarlo para que el
siguiente comensal pueda tomarlo con comodidad de las asas. Las bandejas
con asas no se pasan de mano a mano.
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Siempre es educado tomar de los alimentos que
nos ofrecen,
aunque sea una unidad y aún cuando no la comamos. Es de muy buena educación no rechazar
los alimentos que se nos ofrecen por cortesía hacia la anfitriona. Un
paladar fino es como un buen oído. Puede oír de todo aunque no le guste todo.
Es bastante desafortunado hacer gala de nuestros gustos y restricciones
en los alimentos. Salvo por razones médicas, y en tal caso nos
disculparemos ante los anfitriones en cuanto conozcamos el menú para
darles tiempo a reaccionar.
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El plato para el pan
sirve para eso, para el pan, en el cortaremos las porciones, evitando regar con migas en torno nuestro. Se parte en dos y
desde esas mitades tomaremos las porciones que llevaremos a la boca. Nunca
se muerde el pan.
Los aditivos tales como mantequilla, mermeladas, pastas o
cremas se colocan en porciones pequeñas en el plato de pan. No se toman
directamente de la fuente.
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Si nuestros anfitriones
no han dispuesto en la mesa determinadas salsas tipo ketchup, no han de
pedirse nunca.
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Si nos vemos en la incómoda situación de tener que lidiar con una espina o
trozo duro en medio de los alimentos que tenemos en la boca, evitaremos
exhibir la operación ocultando con una mano la boca y sacando con la otra
el trocito en cuestión valiéndonos de una cuchara, y dejándolo en un borde del plato.
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Si tienes el hábito de fumar, debes contenerte al
menos hasta finalizado el postre y que se retiren los no fumadores. Y si no fumas,
no molestes a quienes si hacen uso del tabaco. La urbanidad nos dice que debemos respetar para ser respetados.
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Ante todo diremos que
han de evitarse temas conflictivos, amonestaciones y cuestiones
escabrosas tanto como retener la atención exclusiva sobre una persona, y
mucho menos tratar de atraer sobre uno mismo toda la atención.
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Bueno pues hemos
superado la cena, al marcharnos daremos las gracias por lo mucho que nos
han cuidado e intentaremos recordar algún detalle concreto para
destacarlo ante nuestros anfitriones.
Son muchas normas y algunas nos costarán más que otras, pero todas
ellas tienen un elemento común, han de ser realizadas con naturalidad por
lo que deben ser practicadas. La norma principal de educación es ser
agradable con los demás e intentar que todo el mundo esté cómodo, teniendo
empatía con nuestros vecinos.
Si quieres que tus hijos las aprendan, deberéis ensayar mucho, y
organizar en casa para la familia cenas solemnes en las que incluso
podréis vestiros de guapo y por supuesto poner la mesa bonita con todos
los utensilios necesarios para la comida que vamos a tomar, para que ellos
vayan practicando No desaproveches ninguna oportunidad para celebra una
cena familiar. Cuando ya hayan alcanzado unos mínimos en la mesa, empieza
a invitar a los abuelos, ellos disfrutaran más que nadie viendo a sus
nietos comportarse correctamente en una mesa.
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