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Asumir y ejercer la paternidad o maternidad es tomar conciencia de un
proceso, un rol a construir, una función que cada uno despliega en forma
singular y que no se reduce a un hecho biológico o social.
La capacidad de procrear en sí misma, y por sí sola,
no nos hace padres, del mismo modo que lo que atormenta no es ser hijo
adoptivo sino los secretos y el modo de manejar la información acerca del
origen y la diferencia con los demás. |
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El primer acto de la madre biológica no fue abandonar sino
dar a luz, cuidar, dar vida. Cuando llega la hora de relatar la historia,
algunos padres cuentan haberse sentido "como si fueran a tomar un examen". Para
ellos, ese momento implica revivir todo lo que pasaron desde que pensaron o
decidieron tener un hijo, sobre todo, la frustración por no haber podido
concebirlo.
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Es fundamental nombrar, pronunciar la palabra
"adopción" desde que el niño nace y evitar siempre el ocultamiento. El
mejor modo de contarle a un hijo que es adoptado es haciendo que la
palabra "adopción" forme parte del lenguaje cotidiano. Es vital quitarle
su peso negativo, ya que no es algo de lo cual avergonzarse.
Con frecuencia, los niños preguntan: ¿Qué es ser
adoptado? Una respuesta adecuada es decirles que ser adoptado es ser un
hijo igual que los demás pero con una historia que empieza antes de
encontrarse con la mamá y el papá con quienes vive.
Muchos de mis pacientes cuentan a sus hijos adoptivos
la historieta del Romance Familiar, a lo que muchos niños responden, con,
astucia infantil: "Ustedes finalmente, me encontraron"…
En cierta forma, también cuando se adopta un hijo se
vive una gestación y no un embarazo. Toda adopción conlleva una espera que
resulta larga, llena de ilusiones y temores, dudas, ansiedades,
posibilidades e ilusiones que le van dando forma al niño, lo van
imaginando aun antes de conocerlo. Es un tiempo de formación durante el
cual el futuro hijo va ocupando un lugar y, cuando se produce el primer
encuentro con sus padres, se abre también la necesidad de ir conociéndose
y descubriéndose mutuamente.
Dr. Félix E. F. Larocca
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