Web SomosPadres.com    
   
CANALES
Educación
Juegos y Cuentos
Especiales y Entrevistas
Salud
Alergias: Medidas de polen
Decoración
La cocina
Viajar con niños
Galería
Embarazo
Fertilidad
Adopción
El rincón del Bebé
Gemelos, Trillizos, ...
Horóscopo
Test de Autoayuda
Comparativa de precios
Canguros, niñeras
EN OTRAS SECCIONES ...

Pediatra
Pediatra

OBESIDAD INFANTIL: ''Comidas que enferman''
Una asignatura pendiente: la alimentación.
Los primeros cuidados en la Higiene Oral de los niños
Enuresis: El niño que se orina en la cama
Luxación congénita de Cadera
LOGIN
Usuario
Clave de acceso

Date de alta
SERVICIOS

El Tiempo
Farmacias de guardia
Titulares Prensa
Callejero
Denuncia la pornografía infantil
EFEMÉRIDES
Tal día como hoy...
En 1895. Se proyecta en público la película de los hermanos Lumiére, primera en el mundo, conocida como"La salida de obreros de la fábrica Lumiére".
AGENDA
Títeres (Barcelona)
Al ritmo de la Naturaleza
Marzo 2010
  1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
20
21
22
23
24
25
26
27
28
29
30
31
 
FORO LIBRE
Buscar en el Foro
 
Índice
Últimos mensajes
colegios con enseñanza en castellano en Barcelona? - 2010-03-12 12:32colegios con enseñanza en castellano en Barcelona?
Colegios en Madrid - 2010-03-03 15:31Colegios en Madrid
CAMPAMENTO BILINGUE EN ASTURIAS - 2010-02-22 08:55CAMPAMENTO BILINGUE EN ASTURIAS
Quitar pañales peque de 2 años - 2010-02-18 14:03Quitar pañales peque de 2 años
English School Barcelona. Estamos muy contentos. - 2010-01-31 17:15English School Barcelona. Estamos muy contentos.
COMUNIDAD
Inscríbete
Foro
Usuario
Respuestas de profesionales
Cartas de los lectores
Primera Infancia: de 0 a 6 años

Críticas y halagos


Críticas y halagos

¿Dónde está la justa medida?

Desde luego hijo, eres tonto. ¿Lo sabías?De todas las cosas que nos podemos decir unos a otros, las opiniones sobre los demás son las más delicadas. Por una parte, para el que te suelta una crítica quizás lo haga sólo porque tiene un mal día, o porque sí, porque le apetece. Y sin embargo, a veces esas palabras llegan a la otra persona como termitas que, sin que nosotros lo hubiéramos calculado, pueden hundirla.

PERO POR OTRO LADO, los halagos pueden ser como empujones que te sacan de donde sea. Así que si las críticas te invitan a andarte con ojo, las alabanzas nos animan a andar alegremente por la vida diciéndole a todo el mundo lo que pensamos de ellos, por su bien. Menudo lio.

 

¿Cómo criticamos a la sangre de nuestra sangre?

La vida nos enseña constantemente que debemos ser humildes y comedidos con nuestros juicios, pero, para qué negarlo, nos cuesta horrores aprender la lección. Parece que hemos nacido para opinar sobre lo que hace el vecino, el político, el niño, el compañero. 

A poco que ya veamos nos envalentonamos y empezamos a sentenciar un poquito. Y luego, cuando nos enteramos más de las cosas, ¿cuántas veces nos llevamos una sorpresa?

En esto con los hijos hay un problema. Un problema enorme. Y es que los queremos como locura. Vamos al parque como enamorados, diciendo que nuestro niño es el más guapo, el más listo, el más simpático y hasta el más alto si nos ponemos. Pero luego, cuando “nos traiciona” y se porta mal, entonces, ay, “este niño es la peste, yo ya no sé qué hacer con él, no le entiendo”.

Esa es nuestra parte del problema. Como amantes que somos, nunca podremos ser objetivos. Pero es que además, como adultos, empujamos por la vida una serie de responsabilidades y agobios que, a veces, como nos pillen en un día malo, nos volvemos más irritables y criticamos con facilidad cosas que otro día nos callábamos. Es humano, pero es demasiado complejo para un niño.

Porque nuestro hijo también tiene un problema: es un inmaduro. Así, sin más. Y una de las cosas más inmaduras que tiene es que se cree todo lo que le decimos sin darle muchas vueltas. No te engañes aunque le veas pisar el parquet del salón: su auténtico suelo, emocionalmente hablando, somos nosotros. 

El cordón umbilical se lo cortan, pero nunca se rompe del todo. A través de nuestros ojos y nuestro conocimiento, él aprende a ver el mundo, a entenderlo. Nosotros le enseñamos lo que está bien y lo que está mal. En cierta película decía un personaje que “madre es el nombre de Dios en la boca de los niños”, y no es exagerado. Hasta que le madure su inteligencia crítica (y por muchas situaciones que nos monte, ésta conciencia no le crece de verdad hasta la adolescencia), hasta ese momento, nuestra palabra para él es ley. Sí, aunque a veces le cueste obedecerla.

Si le decimos lo que hace mal, él lo sentirá así. Una crítica que le lancemos es una verdad absoluta, pero una alabanza le da alas.

¿Es demasiado fuerte el daño que podemos hacer que merece la pena estar callados?

Muchos padres, en su humildad, se lo plantean. Al fin y al cabo, dicen, nadie tiene la verdad absoluta. “Yo tengo mis opiniones, mis creencias, pero a lo mejor estoy equivocado, así que quizás lo mejor sea que él crezca y vea las cosas”, así piensan muchos padres, sobre todo en la adolescencia.

Esta forma de plantearse las cosas es muy propia de la gente a las que, por encima de todas las cosas, intentan evitar conflictos. Pero, ay, tener un niño no solo significa cambiar pañales. También nos toca guerrear con él, implicarnos. 

No se trata de hacerle la vida imposible. No se trata de que tenemos la razón en todo. Y sobre todo, es verdad que nadie lo sabe todo, y muchas veces nuestros hijos serán los que nos enseñen muchas cosas. Pero hay una cosa que es cierta: él no ha vivido todos nuestros años, no cuenta con el soporte de esa experiencia que hemos ido acumulando. Eso, para alguien que está aprendiendo a vivir, es un tesoro del que no podemos privarles.

Nuestra poca o mucha experiencia siempre le será de ayuda, así que no podemos quitársela. Decirle que se equivoca, decirle que está haciendo algo mal, puede que nos lleve a un enfrentamiento, pero es necesario correrlo por su bien.

Entonces, ¿dónde está la justa medida? 

Si fuera sencillo como las matemáticas, nos pasaríamos la vida alabando al personal, dándole alas a nuestro churumbel para que cada vez vuele más alto. Pero la vida es una hermosa cosa llena de complicaciones y al final, de tanto subirlo por las nubes, el niño se nos puede despistar, caer y hacerse daño.

Dice la ciencia que un mensaje nos llega más hondo cuanto más inesperado nos parece. Si llega el vecino y nos dice que parece que va a llover, en realidad lo que parece es que vamos a olvidar esa frase en breves minutos. Pero si en cambio nos coge y nos dice que le acaba de tocar la lotería pero que tiró el billete a la basura, entonces nos va a costar olvidarnos del asunto.

Las opiniones son un arma poderosa que, como todas las armas poderosas, conviene dosificar. Nada de alabanzas ni críticas constantes y gratuitas. En esto conviene ser selectivo, ver el momento oportuno, y soltar la alabanza cuando menos se la espera. Y respecto a la crítica...

¿Cuándo se oye bien una critica?

Una buena crítica es el mejor tesoro que nos puede hacer un amigo. Que alguien nos diga donde nos equivocamos, justo en el momento en el que sentíamos que algo iba mal, pero no sabíamos por qué, eso, de boca de un amigo, nos puede ahorrar muchas horas de tristezas inútiles. Pero por otro lado, ¿cuántas veces nos han soltado, en medio de una discusión, una verdad como un templo, pero que en ese momento nos parecía una agresión intolerable?

Para esto de las críticas, como para las alabanzas, hay que ser selectivo. Buscar un momento de intimidad, cuando el hijo tenga las orejas bien dispuestas.

Sabes seducir a tu pareja? Buscas un sitio agradable, le sorprendes, te ganas su relajación y su confianza, y entonces os abrís y os contáis las cosas con toda la sinceridad y el afecto del mundo. Pues lo mismo hay que hacer a la hora de criticar a un hijo. 

¡Cuántas madres de hijos adolescentes se desgañitan, día y noche, para decirle una vez más al “peque” que es lo que ha hecho, otra vez mal! Y es que un adolescente, por propia definición, es un tipo difícil de no criticar. Se vuelve contestón, insolente, y hasta pretende tener ideas propias. Llega a casa, tira la mochila, va a lo suyo, “pasa” de los deberes, y nos deja tirados por cualquier amigo.

¿Cómo contener nuestra pasión criticona ante semejante actitud? Y sin embargo, conviene hacerlo porque si no nos pasa lo que el refrán: perro ladrador, poco mordedor. ¡SomosPadres, no moscas que deban estar al lado de su oreja, machaconamente! 

Este debe ser nuestro mandamiento: hay que buscarse, incluso en esas, una alabanza que soltarle por cada crítica. Si no la balanza se nos descompensa. El equilibro es algo fundamental en nuestra vida, y, por la misma razón, si le vemos excesivamente crítico consigo mismo, debemos estar ahí para enseñarle todo lo que hace bien, para compensar la balanza. 

RESUMEN EN CUATRO PUNTOS 

Las críticas y los halagos son armas de doble filo, que tanto pueden ayudar y dar alas, como hundir a una persona. En el caso de nuestros hijos, además, hay que tener mucho cuidado, porque cuando son pequeños cogen nuestras palabras y para ellos no hay más verdad que esa.

Si criticas todo el tiempo, no te toman en serio. Y lo mismo pasa si no haces más que alabar. Hay que ser selectivo, y decir los halagos de forma imprevista. Sólo así les impresionan y causan efecto.

Con las críticas hay que tener cuidado, pero ser valiente. Nuestros hijos necesitan de nuestra orientación para entender el mundo, y eso implica que cuando hagan las cosas mal, se lo digamos, aunque eso nos lleve a algún que otro enfado. Lo mejor para decirle a un hijo que se ha equivocado, como a cualquier persona, es buscar ese momento en el que está relajado, confiado y abierto con nosotros. Porque una crítica por muy razonable que sea, dicha a destiempo puede llegar a los oídos de quien escucha más como una agresión que como una ayuda.

El equilibrio debe ser nuestro principio fundamental. Incluso en sus peores épocas. Conviene decirle siempre un halago por cada crítica que le hagamos.

 

Más información

Google

Web SomosPadres.com


Versión Imprimible  Versión Imprimible    Enviar a un Amigo  Enviar a un Amigo

Por favor tómate un segundo y vota por este artículo
  Malo   Regular   Bueno   Muy Bueno   Excelente
Comentarios de los lectores
Si quieres añadir algún comentario al artículo, por favor regístrate

Convertirnos en su Página de Inicio