Enseñar
a un niño a como bien o mal es una tarea que los padres deben acometer desde el
principio. No se trata sólo de dar a los bebés leche y luego ir introduciéndoles
las verduras, la carne y el pescado cuando mande el pediatra, se trata de
inculcarles una verdadera cultura en alimentación para que crezcan sanos y que
además lo hagan conscientemente. Esta es la única forma que existe para que
cuando sean mayores no tengan trastornos alimenticios y estén siempre en el
peso que deben estar.
Los
niños deben ser educados en la creencia cierta de que una golosina o un
capricho, por ejemplo un bollo de fabricación industrial, son una excepción. Y
se les debe explicar por activa y por pasiva que estos alimentos son malos para
su salud.
A
continuación te detallamos alimentos y costumbres alimenticias que nunca deben
faltar en su dieta. No decimos que haya que obligarles a tomarlos todos si no
les gustan, pero si que poco a poco, con paciencia e imaginación, los padres
deberíamos ir haciendo que los prueben y los vayan comiendo. El día que tu
hijo se coma una pera porque le apetece o diga que ricas están las judías habrás
ganado la batalla. Otra cosa, como en cualquier otro campo, los hijos imitan a
los padres, si tu no comes verduras ni frutas no esperes que ellos lo hagan. Y
no hace falta decir que cuanto menos alcohol se beba delante de un niño, mejor.
Desayuno: comida del día que por ancestral costumbre peor se hace
en España. Y probado está que el desayuno influye en el estado de ánimo y
energético del resto del día. Lo perfecto para que un niño afronte la mañana
escolar es: fruta o zumo natural, pan o cereales y leche o yogur.
Proteínas: Sus cuerpos en pleno esfuerzo de crecimiento las
necesitan a diario. Las encontrarás en la carne magra, pescado, queso, pollo o
legumbres. De todas formas, hay que intentar que la cantidad de proteínas
diarias siempre sea menor que la de
hidratos de carbono.
La proteína del huevo: hacemos un caso aparte con el huevo ya que
es el único alimento que contiene todos los nutrientes básicos que el cuerpo
necesita. Pero no le des más de dos o tres a la semana.
Hidratos de carbono: Presentes afortunadamente en los alimentos
que más gustan a los niños. La pasta y la patata, de digestión lenta que
aportan energía durante más tiempo. El arroz, los cereales y las legumbres,
imprescindibles para su crecimiento, les aportan fibra y fuerza. Los hidratos
deben estar todos los días en su dieta.
Grasas: Aunque con mala prensa porque aportan “kilos más” son
insustituibles en la nutrición de un niño, eso si, deben ser de calidad: el
aceite de oliva, el pescado, los frutos secos y el queso.
El calcio: Probablemente, lo más importante para que sus huesos
se formen correctamente. Todos los días y varias veces a lo largo de él el niño
debe beber leche o comer queso o yogur, este último además, le protege la
flora intestinal. Pero procura que no sean los super azucarados o sucedáneos
encubiertos de yogur.
Las frutas y verduras: Los alimentos que normalmente dan más
problemas para que gusten a los niños pero que no debemos dejar de darles. En
realidad, al día deberían tomar cinco raciones de algunos de ellos. Intenta
llevar frutas fáciles de comer al parque o cuando salgáis de casa para dárselas
entre horas cuando tenga un ataque de hambre, ya que las vitaminas que aportan
las frutas son muy parecidas a las de las verduras y normalmente gustan más.
En
España, las ingestas recomendadas de energía son iguales para niños y niñas
hasta la edad de 9 años. A partir
de los 10 años se dará recomendaciones separadas para varones y hembras.
Respecto
al siguiente cuadro cabe decir:
-
Los
requerimientos nutricionales están calculados en base a unas
kilocalorías medias. Éstos, no pueden aplicarse a nivel individual mas que
como punto de referencia.
-
Los nutrientes presentados cubren los requerimientos de prácticamente todo el
grupo al que pertenecen (sexo y edad).
|
Nutrientes
e ingestas de energía
recomendadas.
|
|
|
|
sexo
y edad
|
energía
(kilocal)
|
proteínas
(grs)
|
calcio
(mg)
|
hierro
(mg)
|
|
|
|
niños
y niñas
|
|
|
|
|
|
1-3
años
|
1.250
|
23
|
800
|
7
|
|
4-5
años
|
1.700
|
30
|
800
|
9
|
|
6-9
años
|
2.000
|
36
|
800
|
9
|
|
|
|
|
|
|
|
niños
|
|
|
|
|
|
10-12 años
|
2.450
|
43
|
1.000
|
12
|
|
13-15
años
|
2.750
|
54
|
1.000
|
15
|
|
16-19
años
|
3.000
|
56
|
1.000
|
15
|
|
|
|
|
|
|
|
niñas
|
|
|
|
|
|
10-12 años
|
2.300
|
41
|
1.000
|
18
|
|
13-15
años
|
2.500
|
45
|
1.000
|
18
|
|
16-19
años
|
2.300
|
43
|
1.000
|
18
|
La comida de mediodía aporta un 35% aproximadamente de la energía total que el
niño requiere al día.
La
mejor forma de comprobar si un niño come lo suficiente es seguir su peso
corporal y su altura a lo largo del tiempo.
En
el otro lado de la balanza están los alimentos especialmente nefastos para la
alimentación de un niño, sobre todo si se acostumbra a comerlos a diario. Son
los siguientes:
Chuches
y gominolas: aportan azúcar
y grasa que no sirven para nada. Pican los dientes. Tampoco son buenas las
chocolatinas con caramelo, galleta y toda clase de azúcares extras. Una cosa es
el chocolate con leche de toda la vida y otra esta clase de chucherías.
Las
patatas de bolsa: aportan grasas poco aconsejables, sodio y calorías.
Los
bollos industriales: le estás dando grasas saturadas e hidrogenadas, azúcares
y colorantes. Un cóctel bastante explosivo.
Los
refrescos: Contribuyen activamente a la obesidad infantil, por no hablar del
sistema nervioso si tienen cafeína o de las caries por la gran cantidad de azúcar
que contienen.
Los
zumos de frutas de bote: Una cosa es tomarse uno de vez en cuando y otra
sustituir a los naturales por estos embotellados. Normalmente no pasan de tener
un 10% de jugo de fruta, el resto es azúcar y agua.